MAESTRIA EN COMUNICACIÓN EDUCATIVA.
SEMINARIO DE FOTOGRAFIA: narrativas visuales
PROFESOR: GABRIEL MARIO VELEZ.
OFELIA ACEVEDO CASTAÑO. moac@une.net.co, moac25@gmail.com
LA FOTOGRAFÍA COMO EVIDENCIA
“La Fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente”.Roland Barthes.
La fotografía surgió hace ciento ochenta y tres años como soporte mecánico y a la vez artístico y mágico, para obtener una imagen que reprodujera la realidad. La fotografía imitó el pictorealismo, primer movimiento fotográfico que hacía de ella un oficio, una manipulación de la fotografía, aquí se dan los primeros fotoestudios; desarrolló la foto periodística, impulsó el documentalismo dándose la fotografía como una memoria del mundo. Luego surgió la fotografía de identidad (retrato, foto policial) irrumpió en todas las formas del fotografismo y da un impulso inimaginable a las artes gráficas, la holografía y tantos otros horizontes por recorrer en los que el principio fotográfico y su desarrollo da nuevas luces y nuevos caminos; se difundió por todo el mundo y se convirtió en foto consumismo, junto con su actitud creativa se consolida como uno de los lenguajes visuales de mayor repercusión social.
La fotografía reproduce las apariencias, la realidad visual con la mayor objetividad, procurando registrar las apariencias de lo real, imitando a la realidad con el fin de retener su fantasma, conservando un recuerdo de lo vivido.
Para Roland Barthes en su libro “La Cámara Lúcida” la fotografía significa “esto ha sido”, haciendo alusión al pasado, plasmando lo que fue, para que desde cualquier ángulo pueda contribuir a interpretar la civilización de nuestro tiempo. Dice Giséle Freund: “Tan incorporada está en la vida social, que a fuerza de verla nadie lo advierte.”[1]
La fotografía recoge el tiempo a la vez que construye sobre el papel fotográfico un doble de la realidad.”[2] Las cosas quedan evidenciadas a través de una fotografía, “la plasmación de lo que fue... La esencia de la fotografía es precisamente esta obstinación del referente en estar siempre ahí.[3]
En la fotografía permanece la intensidad del referente, se ven en ella detalles concretos e irrelevantes, que complementan, que nos traen recuerdos, nostalgia de algo que fue y ya no está “el referente está ahí, pero en un tiempo que no le es propio”[4]
Desde sus inicios la fotografía forma parte de nuestra vida cotidiana, está presente en todos los estratos, en la casa del obrero, del campesino, del empleado o del industrial, convirtiéndose en un instrumento de primer orden, con su poder de reproducir exactamente la realidad externa, dándole carácter de documental, reproduce en forma fiel e imparcial la vida social. La representación en su más alto nivel es la fotografía. “La fotografía no representa la realidad sino que significa la realidad”[5]
Reproducir significa “volver a producir”, y representar “volver a presentar” o “hacer presente” la apariencia del objeto ausente.[6]
La función de la fotografía rupestre era representar, dejar una evidencia. Había una relación entre representación y presentación, algo concreto, una sustitución, “como si” evidentemente ocurriera.
Desde los orígenes de la fotografía esta ha tenido dos grandes vectores: una actitud reproductiva y otra creativa. La primera pretende que la fotografía sea un documento supeditado a la realidad y el segundo, la creativa, busca en la fotografía una imagen, un lenguaje, una fuerza expresiva original y específica. El lenguaje constituye un sistema simbólico debido a que tiene un código y unos signos para ser combinados. El símbolo es un elemento convencional que no tiene relación causal con aquello que significa. El símbolo lingüístico representa las cosas que no son perceptibles directamente por ellas mismas, ni por otros medios de significación. El lenguaje visual (la fotografía y la imagen), tiene la capacidad para representar y expresar mediante imágenes, hace comunicable una realidad, la condiciona, y se convierte él mismo en una realidad al margen de las realidades que expresa. Las imágenes son representaciones de lo real presentado y conservan una relación perceptiva y causal con lo que representan. En los lenguajes visuales hay iconocidad, referida al mayor o menor grado de semejanza entre el objeto real y su imagen.
Atravesamos la era de la imagen, con su inmensa maquinaria, la imagen envuelve todo: desde un producto alimenticio, la caja de un juguete, la caja de un mp4, hasta la cubierta de los libros, no hay diferencia, la imagen se apodera de todo lo que la rodea, un cartel, una película de televisión, una revista, un cuento, ella se adhiere a su materialidad como si fueran la misma cosa, la misma sustancia. En las tecnologías de la comunicación y la información la imagen se integra y difunde pero no elimina el texto. La imagen está tomando un gran auge, inusitado e imprevisto.
Cuando leemos hacemos contantes traducciones mentales, desde el traslado del signo alfabético a un sonido convencional y luego se traduce en palabras, hasta que lo interpretamos en su significado semántico y así sucesivamente hasta la comprensión del significado global del texto. Se habla de significación y cuando hablamos de imágenes hay representación. La lectura es un proceso de aprendizaje verbal-visual-intelectual. El segundo es un fenómeno espontáneo perceptivo –visual.
Todas las civilizaciones desde la más primitiva hasta la más moderna, ha sido ilustrada por los jeroglíficos, los símbolos, los signos, las imágenes. Dice Joan costa en su libro “La fotografía: entre sumisión y subversión”: “Mientras el texto es racional, la imagen es estética y se vincula tanto a lo real como a lo fantástico. He aquí porque la imagen, al contrario del texto es fascinante. Éstas condiciones intrínsecas de la imagen se encuentran en todas sus formas de representación: en las pinturas rupestres de Altamira o de Lascaux y en la magia; en el arte de la edad Media y en el Renacimiento; en el arte moderno, en el museo imaginario de André Malraux, en la funcionalidad de un mapa de carreteras y en la emotividad de una fotografía entrañable; en las revistas ilustradas ,en el arte naif y en las holografías, en los íconos sagrados y en la estrategia persuasiva de la publicidad”.
[1] FREUND, Giséle, La fotografía como documento social, Ed. Gustavo Gili, Sa, Barcelona,1993, pág.8
[2] BARTHES, Roland, la cámara lúcida, nota sobre la fotografía, Paidós Comunicación, España ,7° edición, página 22
[3] Ibid página 24
[4] Ibid página 24
[5]Gabriel Mario Vélez: notas de clase tomadas en el seminario de fotografía: narrativas visuales.
[6] COSTA, Joan, La fotografía: entre sumisión y subversión,1° ed, 1991, pág 8
BIBLIOGRAFÍA
FREUND, Giséle, La fotografía como documento social, Ed. Gustavo Gili, SA, Barcelona, 1993, 207 pág.
BARTHES, Roland, La Cámara Lúcida, nota sobre la fotografía, Paidós Comunicación, España 7° edición, 207 pág.
VELEZ, Gabriel Mario: notas de clase tomadas en el seminario de fotografía: narrativas visuales.
VELEZ Salazar, Gabriel Mario, La fotografía como dispositivo básico, Ed. Señal Textos, Universidad de Medellín, 1° ed, 2006, 259 pág.
COSTA, Joan, La fotografía: entre sumisión y subversión,1° edición, 1991, Ed. Trillas S.A, México, 1991, 171pág.
